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La Transfiguración& Saber Escuchar

27 de febrero de 2018 Uriel

Estamos ya en el segundo domingo de cuaresma (25 de febrero), seguimos nuestro camino de preparación a la Pascua, no podemos perder de vista el objetivo de estos días: la conversión de nuestra vida.

El Evangelio nos relata el pasaje de la TRANSFIGURACIÓN en la que Jesús sube a una montaña para ser presentado por el Padre delante de cinco grandes testigos: 2 del antiguo pueblo (Moisés y Elías) y 3 del nuevo pueblo (Pedro, Santiago y Juan).

La voz del Padre lo muestra como su Hijo amado a quien debemos escuchar, Jesucristo es la Palabra misma de Dios que debemos acoger en nuestra vida.

Quisiera brevemente explicar el significado bíblico del verbo ESCUCHAR.
 Presta oídos, inclina el oído, presta atención, concéntrate en lo que te van a decir.
 Valora el mensaje, el contenido de lo que te están hablando.
 Valora la persona que te está hablando, si te dice algo es porque te aprecia y quiere tu bienestar.
 Abre tu corazón a ese mensaje, interioriza, reflexiona, piensa lo que te dicen, se escucha con el corazón, no sólo con los oídos.
 Pon en práctica lo que te dicen, vive lo que has escuchado, convierte en vida lo que te han dicho, en otras palabras, escuchar es obedecer.

Apliquemos todo esto a nuestra vida espiritual, la realidad es que no sabemos escuchar, necesitamos aprender a escuchar a Dios, a la voz de nuestra conciencia, y al hermano que nos quiere ayudar, aconsejar o corregir.

Retomando el pasaje del Evangelio, nos urge escuchar a Jesús por tres motivos:

1. Necesitamos escuchar a Jesús porque hay muchas voces que no nos ayudan a crecer, hay mucho ruido ensordecedor (basta escuchar tantas promesas que no van a cumplir nuestros futuros gobernantes o legisladores), hace falta el silencio para escuchar a Jesús que nos dice: ánimo, sigue adelante, estoy contigo.

2. Necesitamos escuchar a Jesús para cambiar, para transfigurar nuestra vida, para ser mejores, para transformar nuestra manera de vivir.

3. Necesitamos escuchar al Hijo amado para entender a plenitud la complejidad de nuestra vida, no hay vida sin muerte, no hay Resurrección sin cruz, no hay triunfos sin sufrimientos, no hay vida sin altos y bajos.

Dios nos ayude en este caminar.

Bienestar y paz para todos.

Feliz semana.