• on 17 septiembre, 2014

Fiesta Patronal Nuestra Señora de los Dolores Buenos Aires

En el marco de la Fiesta Patronal y previo a la Eucaristía Monseñor Alberto Rolón tuvo la oportunidad de encontrarse con más de 25 lideres de distintas partes de la jurisdicción de la Parroquia en mención, escuchando a cada uno de ellos, a partir de dos preguntas, cómo se llama? y qué hace? Y frente a cada pregunta tuvo una palabra de pastor y sobretodo de agradecimiento por la labor prestada y el respaldo que le han brindado al sacerdote Luis Carlos Galeano, que ya lleva siete meses, asistiendo y animando pastoralmente a dicha comunidad. A medida que avanzaba el diálogo se puso en evidencia la riqueza de cada uno de los lideres; la disposición y amor a la Iglesia, y cómo han venido trabajando en la Evangelización, es de resaltar que en los líderes hay personas de toda índole: amas de casa, docentes, modistas, comerciantes entre otros oficios, y para cada una de ellas hubo por parte del pastor de esta diócesis una palabra oportuna y un reconocimiento a las personas asistentes a este diálogo ameno, sencillo pero de gran profundidad. Como gran mensaje les habló de la grandeza de Dios y cómo ésta depende de la cercanía o distancia de cada uno, a través de un ejemplo sencillo, del padre que para ilustrar dicha relación a su hijo, se vale de un avión en vuelo y como éste en la inmensidad del cielo y de la distancia desde tierra se ve pequeño, pero al llevar al mismo niño al aeropuerto se da cuenta del verdadero tamaño del mismo. Resaltó la importancia de que en los niños se inculque la cercanía con Jesús, “un niño-puntualizó- que se educa en estrecha relación con Dios saca lo mejor y lo más bueno y al contrario la lejanía del Ser Supremo, hace estragos en él y en medio donde vive”. Luego de este agradable coloquio, hubo lugar para un rápido ágape, seguidamente se celebró la Sagrada Eucaristía, ahora con toda la comunidad, destacando en ella la labor de la Santísima Virgen María y su papel preponderante en la Vida de Jesús y del cristiano, y cómo el creyente debe ofrecer sus dolores, para que unido a la pasión de Cristo redunde en beneficio de toda la Iglesia. Monseñor Alberto Rolón hizo evidente el valor redentor del dolor, siempre que éste se lleve mirando la Santa Cruz y a Quién pende de ella, con el marcado énfasis en el ya conocido pasaje de la escritura dónde Jesús, junto al discípulo amado y a su santísima Madre, pronuncia aquellas memorables palabras en la Agonía de la Cruz, “Mujer, he ahí a tu hijo , hijo he Ahí a tu madre”. Jn. 19, 26.

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